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Lunes 4 de abril de 2011

LA PLATA

Una justicia para ricos, machistas y genocidas



Desde Pan y Rosas, REPUDIAMOS el fallo dictado por la Sala I del Tribunal de Casación Penal bonaerense, que redujo a la mitad la pena impuesta a Francisco Avalos, un pastor evangélico condenado por abuso sexual de dos adolescentes, de 14 y 16 años, argumentando que el delito no se configura al tratarse de “mujeres que viven en comunidades en las que el nivel social acepta relaciones a edades muy bajas” y que “además poseían experiencia sexual”. La sentencia de los jueces Horacio Piombo y Ramón Sal Llargués muestra a las claras no solo el carácter patriarcal de la Justicia a través de la arbitrariedad, complicidad y omisión frente a estos tipos de abusos sino, también su clarísimo carácter de clase; sentando un antecedente terriblemente discriminatorio para las miles de mujeres jóvenes, trabajadoras y pobres, que justamente son las principales víctimas de la violencia en este sistema capitalista y patriarcal.

En septiembre de 2004, el Tribunal Criminal Nº 4 de Morón había condenado a 18 años de cárcel a Avalos “por cuádruple abuso sexual con acceso carnal agravado por ser el imputado un ministro de culto, en concurso ideal con dos hechos de promoción de la corrupción a menor de edad calificados por intimidación, todos en concurso real entre sí”. Avalos había creado la “Iglesia Evangélica Jesús es el Camino” cuya sede se encontraba en Merlo, y allí sometía a las mujeres a tener relaciones sexuales con la idea de un inminente “fin del mundo” y que sólo se salvarían aquellas que tenían un hijo con él, por ser “elegidas de Dios”. El pastor habría tenido 18 hijos con fieles que concurrían a su iglesia. Este caso es uno de los tantos donde vemos como la religión es utilizada para dominar y manipular la voluntad y deseos de las personas, y así seguir reproduciendo relaciones de opresión.

Es fundamental destacar que la resolución que hoy pretende reducir a la mitad la condena de un abusador fue adoptada por jueces como Horacio Piombo, quien es conocido por ser Profesor Titular de Derecho Internacional Privado y Derecho Internacional Público, y formar parte del Instituto de Derecho Internacional de la Facultad de Cs. Jurídicas y Sociales de la UNLP; pero a su vez, ejerció la magistratura durante la última dictadura militar y es parte de los tantos jueces platenses propuestos a ser investigados por posibles encubrimientos y otros delitos en casos de secuestros, torturas y asesinatos de detenidos ilegales durante la última dictadura militar.

Con referencia a esto, en el año 2007, fue el juez Schiffrin, integrante de la Cámara Federal de La Plata, quien propuso en el marco de las investigaciones a integrantes del Poder Judicial por su presunta complicidad con el régimen que gobernó el país entre 1976 y 1983, que se investigue a otros magistrados y ex magistrados de nuestra ciudad, como Eduardo Hortel, Eduardo Sanucci, Horacio Piombo y Carlos Mayón, al considerar que "resulta altamente llamativo que algunos jueces y funcionarios penales del fuero ordinario platense no hayan ordenado ningún tipo de autopsia en los procesos iniciados por torturas y homicidios perpetrados en la Unidad 9 durante la dictadura, y que, hayan sobreseído provisionalmente y archivado las actuaciones sin producir ningún tipo de prueba". Esta investigación finalmente no se efectuó.

No lo podemos dejar pasar! Debe salir a la luz que profesores como Piombo siguen dando clases en las aulas; y jueces como él siguen ejerciendo funciones, dictando fallos aberrantes y haciendo “justicia”, su justicia de clase y patriarcal.

Mientras el Gobierno de Cristina habla de los DDHH, en nuestro país estos sujetos siguen siendo funcionarios estatales con total descaro. Y son solo 200 los genocidas condenados por la última dictadura militar mientras somos 4000 los estudiantes y trabajadores procesados por luchar! Esta es la justicia de CFK, que favorece a curas pedófilos, empresarios y genocidas, prohíbe el derecho al aborto y encarcela a los que luchan.

Desde Pan y Rosas, exigimos justicia y llamamos a todas las mujeres, estudiantes y trabajadoras, a organizarnos de manera independiente del Estado, la Iglesia, y los partidos patronales, contra tanta impunidad!

¡Denunciamos el carácter capitalista y patriarcal de este Estado y su Justicia que condena a las mujeres víctimas de la violencia y abuso como a Romina Tejerina, o deja en totalmente impunes casos como el femicidio de Sandra Ayala Gamboa, en tanto que mantiene en libertad a abusadores, pedófilos y genocidas! El Gobierno nacional y provincial son responsables!


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La agrupación de mujeres Pan y Rosas se formó a partir del Encuentro Nacional de Mujeres del 2003, en la ciudad de Rosario, con compañeras del Partido de Trabajadores Socialistas (PTS) y estudiantes y trabajadoras independientes, que participamos unitariamente en aquella oportunidad, planteando la lucha por el derecho al aborto y los derechos de las mujeres trabajadoras. Pan y Rosas considera que la lucha contra la opresión de las mujeres es, también, una lucha anticapitalista, y que por eso, sólo la revolución social encabezada por millones de trabajadoras y trabajadores en alianza con el pueblo pobre y todos los sectores oprimidos por este sistema, que acabe con las cadenas del capital, puede sentar las bases para la emancipación de las mujeres.

Escribínos a panyrosas@pyr.org.ar